Un hoyo negro es un desequilibrio atemporal en el espacio que provoca un equilibrio en el sistema cósmico, si nos movemos dentro de los términos de la teoría del caos, es una anomalía que provoca caos para llegar a la armonía.
Este hoyo negro es capaz según Stephen Hawkins, el mayor genio del último cuarto del siglo XX, de succionar energía, materia e inclusive tiempo, es decir que si uno ingresara en un hoyo negro podría ser trasladado a los confines del universo, a otro tiempo o al fin de los tiempos.
Sin embargo son sólo teorías, si uno ingresara en un hoyo negro tendría que soportar la presión necesaria para convertir la materia en energía, recuerden que esto representa según Einstein el viajar a la velocidad de la luz al cuadrado.
Para los físicos más osados existe la teoría de las cuerdas, que explica que el movimiento del universo concurre a través de una sincronización absoluta, quiere decir que no existe el caos como tal, sino que es un evento que lleva los elementos a danzar a otro ritmo para sincronizarlos directamente con el universo al ritmo que maneja el baile cósmico.
Estos eventos podrían provocar el salto entre universos paralelos, tiempos discurrentes en un sentido cronológico, pero que se armonizan al entrecruzarse en su camino sinuoso por el paso del tiempo.
La yuxtaposición de estos elementos pueden causar intercambio de energía entre un universo y otro, la reacción en cada uno de ellos variaría diametralmente en sentido opuesto al fenómeno que provocaría en el entorno al que pertenecía.
Los eventos de esta naturaleza tenderían a disminuir la cantidad de energía disponible para intercambiar entre estas variables cósmicas, con el transcurrir de estos entes durante el camino cósmico perderían la capacidad de transformarse.
Este término aceptable para las dos teorías se llama entropía, definido como la pérdida de la capacidad de producir energía de un objeto.
El destino de cualquier integrante de estas complejidades espaciales es la entropía final, el hoyo negro que destruirá el espacio como lo conocemos, para transformarlo en uno diferente que actuará de la misma forma pero diferente, con los mismos resultados pero difiriendo en las acciones.
Sería encontrar a las mismas personas, pero con diferentes rostros, diferentes nombres, pero disfrutando de la misma melodía astral.
En términos religiosos sería la posibilidad de enmendar nuestros errores o de ratificar nuestras decisiones, ¿existiría algún paraíso más perfecto?, que aquel en el que pudieses convivir otra vez con las personas que han marcado tu vida, no sabiendo lo que han hecho por ti, sino únicamente lo que tu puedes hacer por ellas, consiguiendo que la energía que existe en ti, sea transportada a otros.
Existiría algún infierno más doloroso que aquel en el que nos pasemos la vida reprochándonos por los errores cometidos una y otra vez, provocando que la entropía de nuestra alma aumente rápidamente para llegar a la extinción del alma.
Si es cierta la frase de que el tiempo sólo es una invención humana, si es cierto de que en términos universales sólo somos la energía que somos capaces de producir, si es cierto que ningún elemento que compone un sistema puede escapar a la naturaleza de su creador, entonces ese concepto espacial afectará a cada uno de nosotros.
Entonces estaremos condenados a vivir bajo la sinergia de las fuerzas cósmicas pudiendo sólo decidir en asuntos que cambien significativamente el camino de nuestras vidas, pero aún así sólo seremos capaces de perdurar en el tiempo, si somos capaces de tocar bajo la armonía de nuestras almas.