* La historia de un amor en necesidad

A veces las frases menos importantes, giran nuestra vida y nos ponen frente a una historia de amor, no obstante las evidentes señales de cansancio que la abuela mostraba se disponía a contarle una historia a su nieta, un recuerdo que tal vez haría olvidar a esa mujercita los recientes hechos que en su vida la aquejaban.
No pregunto por qué lloras Susana, no te cuestionaré recordándote lo que has vivido, lo único que puedo hacer es contarte esta historia de amor, este cuento que nunca paso así o por lo menos así lo recordaría él, le dijo la abuela.
Susana por un momento vio a la abuela, asintiendo con la cabeza, intento concentrarse y omitir todo detalle que en su cabeza interrogaba a su tristeza, preguntó: tendrá un final feliz abuela, “no Susana, ninguna historia de amor tiene un final feliz, por lo menos en la vida real, no mi vida” contesto la abuela.
La nieta no entendía la razón, pero continúo poniendo atención, le intrigaba que podía ser esa historia, que sería digno de contar, que sería digno de recordar en esa hora de la noche; para que la abuela se quedara con ella.

Hace más tiempo de esta historia del que la abuela quisiera tratando de agregarle colores a sus recuerdos, escuchando la canción que oía en ese momento y acariciando la rosa recién cortada; empezaba a platicar.
Vivía yo en un pueblo en las afueras del estado, un lugar típico, de gente afectuosa y calurosa, me sentaba junto a la ventana a peinarme y contemplar la gente pasar, a las 4 de la tarde pasaba un muchacho, te lo he de platicar no era nada guapo, pero tenía ese algo con el que te hacia esbozar una sonrisa al verlo caminar.
Eran tiempos difíciles, hacía tiempo que había olvidado lo que era el amor, sólo tenía recuerdos de tristezas sin fin y melancolías que me hacían llorar, acotaba la abuela en su memoria, pero ese niño tenía algo especial, la sonrisa que plantaba a donde iba, me hacia soñar.

Alguna vez le hablaste comento Susana, la abuela replico: “si lo hubiese hecho esta historia sería diferente, lo quise intentar, pero él no hubiera sido el mismo”, a que te refieres acoto Susana, “en esos tiempos yo pensaba que el príncipe azul tocaría las puertas de mi casa en blanco corcel, me tendería la mano y me llevaría a un palacio; pero no mi vida tenía la impresión de que este hombre no era así”
Pero abuela dijo Susana, “lo sé hija, lo sé”, comentó la abuela, “el tiempo, el desamor y las desventuras me mostrarían que el amor más bello es el que te ofrecen las personas que no esperan nada a cambio, aquellas que sólo se entregan sin importar si les corresponderás, sin importar si algún día les importarás”
Y entonces ¿cómo lo conociste abuela?, “jaja, era al niño más que coqueto que jamás conoceré, lengua afilada, ojos mal intencionados, pero una dulzura poco característica”; “se acerco a mí un día nublado, se paró a un lado de mi y me dijo, si esas lagrimas valieran para el que las provocó, lo que valen para ti, alguien por lo menos alguno de ustedes debería ser feliz”
“Le conteste tú no sabes nada de la vida y mucho menos del amor, a lo que me contesto: efectivamente siguen pasando los años cometo los mismos errores y sigo sufriendo por ellos, sigue saliendo el sol y hoy en este día nublado no me acuerdo de ningún amor”
“Entonces se alejo y me dijo adiós, saludo coqueto he de decirte, no le importo que lloviese, se retiro a su destino diario”, abuela y como era físicamente pregunto Susana, “niña que son esas preguntas” combativa la abuela la miró, Susana sonrojada quedo, “no era un hombre guapo, atractivo en algunos sentidos, su ropa disimulaba una silueta de sabrosa contextura, pero su sonrisa me cautivo”

“Él seguía pasando con los días, ansiosa me sentaba en la jardinera para observarlo cuando se iba, pretendía que no se diera cuenta, meses después entendí que sabía que lo veía”, que coqueta me saliste abuela le dijo Susana, “hay personas en este mundo que merecen que este se detenga y las contemple por un segundo” respondió la abuela.
“Esas personas con su mirada son capaces de cambiar el mundo, con su sonrisa conquistarlo y con su desdén destruirlo”, entonces te gustaba dijo Susana, “no para nada hija, era sólo una persona más en este mundo”, pero entonces que sucedía abuela, “nada hija, era sólo una persona más en este mundo”
Linda historia,después de la explicación de manera verbal entiendo un poco más la historia
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