martes, 30 de agosto de 2011

Mañanas lluviosas 1



La crisis y sus recovecos, hace algunos años los gobiernos tenían la información que les hacía suponer que este momento llegaría, sin embargo no sabían que fuera tan pronto; no imaginaban que la bomba que pretendían inactivar les explotaría en las manos y provocaría que las economías estuvieran a punto de redefinirse.
Los partidarios del sistema económico que maneja las cuerdas del planeta establecen que solo son anomalías, son puntos donde los mercados o por lo menos las instituciones que son las que deberían controlarlos no han funcionado, esto desde el punto de vista de los menos liberales; aquellos que confían en el poder del mercado y su autorregulación dirían que es efecto de estos mecanismos.
Por otro lado están los partidarios de que el gobierno en la figura del estado lleve el control de estas situaciones relativas con el mercado, estos le dirán que en realidad es una muestra de que el capitalismo neo-liberal es la causa de estas fallas, sin embargo ninguno de los dos está más cerca o más alejado de la realidad.
El modelo capitalista es sólo una explicación de la realidad, que en algún momento sólo sirve para explicar la realidad que ocurre en un tiempo determinado; si bien es propuesto con la finalidad de mejorar la explotación de los recursos con los que se cuentan, al mismo tiempo sólo es un reflejo de la sociedad y su modo de operar.

Aquí en este punto es la falla del sistema, donde los empresarios buscan maximizar sus ganancias a través del sacrificio de los costos en búsqueda de las utilidades, se han empeñado en mantener los salarios en el nivel más bajo posible; provocando un desajuste entre lo que la persona normal puede comprar debido a la escasez del ingreso y los precios que ofrecen estos empresarios.
El estado no ha servido como regulador entre estas dos necesidades, por un lado la innegable necesidad del poseedor del billete de ganar más y el premio por hacer uso de este en labores que generan ingreso a las demás personas; así como el de los trabajadores de obtener un salario justo y que pueda movilizar los escalones de la economía.
Dentro de este círculo existe un tercer agente conocida como la banca, el cual ha establecido un sistema que privilegia sus ingresos y no facilita el flujo del dinero, dificultando la obtención de préstamos para la producción o al consumo, cualquiera de estos dos serviría para impulsar el gasto de los hogares movilizando la economía.

La solución no es un nuevo sistema económico, es que el estado mediante su calidad de regulador, proponga medidas que beneficien a las compañías que otorgan sueldos competitivos a sus empleados y que beneficien la capacitación de estos mediante estímulos económicos directos, en palabras simples: si tu empresa le da un quince por ciento en salario en términos de efectivo a tus empleados y proporciona proyectos de capacitación equivalentes a un porcentaje de tus ventas, estas representarán una disminución sustancial en el impuesto a la renta y los cobrables sobre las utilidades.
Esto no sólo representa un beneficio fiscal para las empresas, si no podría establecerse como un combustible para mover la economía internamente sin depender de otros países, sin embargo y como siempre es sólo una propuesta de las miles que puede haber, cualquier respuesta se puede ajustar a la realidad y resolverla.
Sin embargo la respuesta que el gobierno debe establecer es una que privilegie la dignidad y modo de vida del poblador del país, hasta la próxima.
* Entrada públicada en la gazeta "La tribuna de los altos"

1 comentario:

  1. Yo creo que la respuesta está en el viento...
    No! ya en serio, entonces ¿qué le falta a al estado para atreverse a siquiera analizar las propuestas como la tuya? ¿qué es lo que lo ata de manos?

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